29 noviembre 2005

CONSULTA POPULAR

Si cada cual pudiera elucubrar en época de presupuestos sobre los proyectos a realizar para una ciudad como la nuestra, seguro que construiríamos tantas vitorias como ciudadanos opinen. Las autoridades, se supone que están para eso, aunque con determinados proyectos, como el Auditorio, se hayan atascado irreversiblemente, razón por la que vengo a sugerir quizá la única solución, a estas alturas, factible.

En estos momentos, las autoridades han quedado suficientemente desacreditadas, independientemente del bando en el que militen. Hay hasta quien se ha atrevido a proponer una nueva ubicación, en un intento –fallido- de rentabilizar una propuesta que él mismo se negó a aceptar en tiempos en que no nos hubiera costado un duro (algo parecido a lo ocurrido con el tranvía, que hoy tendremos que apoquinar a tocateja). Pero no es cuestión de hacer sangre con historias pasadas. Voy a lo que voy.

Es el momento de que sea la propia ciudadanía la que decida sobre la ubicación definitiva del dichoso Auditorio, y sean los políticos quienes acepten y acaten a rajatabla la decisión finalmente adoptada. La Navidad sería momento ideal para que el Consistorio organizara una macroexposición, donde por un lado se pudiese contemplar el tan afamado proyecto -que conocerán antes en Nueva York que en casa-, y por otro, establecer un sistema de recogida del voto -con sólo 15 días de exposición recogiendo papeletas serían suficientes-. Les sugeriría que hicieran dos maquetas o montajes fotoinfográficos, que muestren el edificio ubicado en cada una de las parcelas litigantes con el realismo suficiente como para que cualquier persona sea capaz de trasladarse mentalmente a cada futurible opción. Eso sí, habría antes que garantizar a la población que tras la consulta realizada, los políticos aceptarán y asumirán la opción que resulte mayoritaria. Les garantizo que la población sí cumplirá con su obligación. Cumplan Vds. con la suya.


Fecha publicación: 29-XI-2005